HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 11. Una mujer… diferente
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 11. Una mujer… diferente
En el ambiente se respiraba una mezcla de risas, música y murmullos que hacían eco en los amplios salones de la mansión Angelov. Todos habían ido allí para disfrutar, y Karina trataba de pasar desapercibida mientras se mantenía cerca de Mikhail, lista para cualquier situación, pero dándole el espacio suficiente como para que socializara con su familia y sus amigos quizás por primera vez en su vida adulta.
El señor Angelov era el rey de aquell