CAPÍTULO 33. Extraños momentos
CAPÍTULO 33. Extraños momentos
Era menos agresivo un “súbete el pijama” que un “desnúdate”, pero en la práctica no hacía mucha diferencia.
Serena pasó saliva ante aquella orden, porque no importaba que viniera con él “por favor” adicionado, seguía siendo una orden y ella sabía que no tenía más remedio que obedecerla. Se subió la playera del pijama a la altura del estómago, sosteniéndola contra sus pechos, y contuvo el aliento mientras sentía las puntas de los dedos de Grayson recorrer su piel.