Mundo ficciónIniciar sesiónLEA
No puedo evitar lanzarle miradas envenenadas a la azafata que no le quita los ojos de encima a Enzo, la muy arpía le hace ojitos aun en mi presencia y siento ganas de estrangularla, él la trata y le habla normal, evita verla pese al escote que se carga la zorra, lo hace por respeto a mí, y algo se retuerce en mi interior cuando un pensamiento vano me llena







