Mundo ficciónIniciar sesiónLEA
—¿Qué haces aquí? —le pregunto a Enzo cuando noto su presencia al salir de la regadera, doy gracias a Dios por haber enrollado la toalla a mi cuerpo a tiempo—. No quiero verte.
Enzo no dice nada, permanece callado, recargando su peso sobre el marco de la puerta bajo el umbral. Va vestido







