Mundo de ficçãoIniciar sessãoY de pronto, el fuego cálido de aquella noche de primavera trasmuta a la luz blanca y fría de mi triste tumba. Abro mis ojos después de la sexta sesión en la habitación de la tortura. Vuelvo a cerrarlos para protegerme de la intensa luz de la lámpara sobre mi rostro. Retiran las correas que sujetan mis muñecas, mis tobillos, mi cabeza y en un sobresalto defensivo, un silbido ensordecedor se intensifica progresivamente en mi cabeza, perfor&aacut







