Benjamín salió desesperado. Todas las pruebas indicaban que su hija y yo ya no seguíamos vivas.
Sin embargo, todavía no se daba por vencido.
Acudió a numerosos contactos y gastó mucho dinero en la búsqueda, pero las respuestas seguían siendo las mismas.
—¿Cómo es posible? Solo han pasado quince días desde que las vi, ¿cómo pueden estar muertas?
Benjamín regresó al hospital: —¿Quién diagnosticó la leucemia de Bella?
—¡Que salga el médico incompetente!
Benjamín armó un escándalo en el vestíbulo si