Capítulo 44. Ardiente pasión.
Danilo miró el reloj por enésima vez, con la pierna rebotando entre la expectación y los nervios. La habitación estaba bañada por el suave resplandor de la luz de las velas, que proyectaba sombras parpadeantes contra las paredes que parecían bailar con su creciente impaciencia.
Había planeado la velada hasta el último detalle, mientras su esposa estaba en la habitación con Sofía, se había despedido de su hijo para organizar ese momento.
Desde la lista de canciones sensuales hasta la botella de