Capítulo 12. El rastro de la venganza. Un regalo sorpresa.
Él apareció en la puerta, con una sonrisa inocente.
—¡Este desgraciado! —exclamó sin poder contener la furia.
—¿Me llamaste Miss Perfecta? ¿Algún problema? Si es para darme las gracias, no te preocupes, no es necesario —respondió en tono sarcástico y Sofía se puso roja de la rabia.
—¡Eres un cínico! ¡Sabes perfectamente lo que hiciste! ¿Por qué tendría que darte las gracias si me arruinaste la ropa que compré? —acusó ella, señalando su ropa arruinada—, ¿sabes lo ansiosa que estaba esperando mis