—¿A qué debo tu visita? — inquirió la chica en cuanto abrió la puerta de su apartamento—. Te había dicho la última vez que viniste que no quería volver a verte.
—Yo no acepté esa condición — entré al apartamento sin su permiso y la escuché bufar—¿No deberías abrazarme? Han pasado tres años desde la última que vez estuve aquí.
—¿Qué quieres, Mike?
—Aparte de que vine a solicitar tus servicios, he venido porque también extraño a mi hermanita.
—No somos hermanos y lo sabes. Tú y yo no compartimos