—Deberíamos entrar a la casa antes de que vengan a buscarnos — fue todo lo que pude pronunciar, pues no sabía qué más decir ante semejante noticia.
—Esto es más importante, mi amor. Dime que no vas a alejarte de mí, que seguirás a mi lado sin importar lo que pase. Es cierto que es mi hijo y no lo pienso abandonar, pero sin ti yo no puedo vivir — se veía muy preocupado y no era para menos—. Dímelo, por favor...
—Lo hablaremos cuando regresemos a casa, ¿de acuerdo? — me abracé a él y suspiró.
No