Ilse seguía admirándose en aquel espejo, tocaron la puerta de su habitación.
-Un momento. –grito ella
Se puso rápidamente el vestido, se acomodó el cabello, salió del baño, fue abrir la puerta y allí estaba Yasin.
-Pero que elegante Ilse.
-Gracias. –dijo y se sonrojo. - ¿vamos?
-Antes, tendrás que ponerte tus tacones. –dijo Yasin y selecciono los pies descalzos de Ilse, ella se disculpó.
Fue a ponerse los zapatos, pero cuando se los estaba poniendo, tuvo que alzar un poco las piernas y acomodár