75. Apoyo incondicional
Al cabo de unos minutos el llanto de Dayana fue sesando, el agua de la regadera y sus respiraciones era lo único que se podía escuchar; Alexander se puso de pie dejando a Dayana en el suelo, ella tenía la mirada perdida hacía el piso.
El empezó a quitarse toda la ropa empapada y dejarla en una esquina, agarró una toalla que se puso en la cintura y tomó una de las batas de baño de Dayana.
— Ven conmigo
Alexander se agachó para levantarla dejando que el agua mojara parte de su fuerte espalda, a