71. ¿¡Lo asesine?!
Dayana estaba sentada en el sillón de su sala, el doctor Luis estaba revisando el estado de sus heridas las cuáles por suerte no eran graves, en otro de los sillones se encontraba sentado Octavio, ambos hombres permanecían en silencio mirando a Dayana, ella tenía la mirada al frente perdida en la televisión apagada.
— Bueno Dayana te daré unas pastillas para el dolor y un ungüento para el moratón en tu rostro, te los dejaré aquí en la barra de la cocina.
— Muchas gracias Luis. .– Dayana seguí