49. Sin miedo
Dayana arrugó la frente y se hizo unos pasos atrás, recordaba que cuando ella se bajó de el autobús este siguió su camino y el hombre frente ella debió de haberse hido también a no ser que se bajaran en donde mismo y ella no se dio cuenta, aunque aún así la idea de que ese tipo pudo quedarse afuera esperando que saliera le puso los nervios de punta y todos los sentidos en alerta.
— ¿Si?
— Soy Raúl, mucho gusto veníamos en el mismo camión ¿me recuerdas?
— Si claro el acosador... ¿Qué quieres?