159. Con las últimas fuerzas
Leonel se quedó perplejo al escuchar las detonaciones del arma, a pesar de estar al otro lado de la línea el sonido fue fuerte, no podía creerlo tomó el celular con desesperación y comenzó a llorar.
— ¡Dayana! ¡DAYANA! CONTESTAME HERMANA.
Los gritos de Leonel eran desgarradores cargados de ansiedad, en ese moderno Dayana logró abrir los ojos con mucho esfuerzo, notó el cuerpo de Esmeralda sin vida contra la pared y abrió mucho más los ojos.
— ¡Carajo!
La voz de Leonel la hizo intentar levant