Esa noche tuve con Marcial la mejor velada romántica de mi vida. Él fue conquistando uno a uno todos mis rincones, dejando huella de sus besos y caricias, encendiendo mis fuegos, igual a un lanzallamas. En realidad, después del partido con Evand, tenía muchos deseos de pasarla bien con él y por eso estaba febril e impetuosa, pero Marcial controlaba mi ímpetu con sus besos que me estremecían y provocaban continuas descargas eléctricas.
Besó y lamió mis pechos con encanto y magia, haciéndome so