-¿Está Marcial?-, le pregunté a Jennifer. Ya había terminado de entrenar, me había duchado, estaba con una minifalda jean que tanto me gustaban, botines y una blusa floreada. Tenía mis pelos encharcados de agua, sin embargo.
-Hola, Katty, está desayunando con Milton-, me indicó con su lapicero. Le di un peluche que compré en París. Ella quedó encantada.
-Ayyyy qué lindo-, se emocionó restregándolo con su nariz. También le di una cajita de perfumes y otra para Judy.
Y allí estaba Marcial,