Capítulo 26. Dolor.

La puerta se abre y soy recibida por la sonrisa más genuina que jamás haya presenciado. El tío Daniel me abraza con entusiasmo y no puedo evitar devolver el gesto.

- Hola, linda.

- Hola, tío.

El tío Daniel cierra la puerta una vez que ambos nos encontramos en el interior de su hogar y juntos caminamos hasta el patio trasero, donde encuentro a papá junto a una gran parrilla asando chuletas de cerdo.

Papá camina en mi dirección en el momento en que ingreso en su campo de visión y
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