Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon la mejilla pegada al suelo. Una línea de sangre recorrió desde la cabeza, pasó arriba de la oreja, manchando el ojo y la nariz, hasta gotear al suelo, donde ya se había formado un gran charco. María quería tocarlo; pero no se atrevió. En su lugar retrocedió y regresó a la realidad.
- ¡Los niños! - creyó pensarlo; sin embargo, el grito retumb&o







