Jack.
No podía pensar en otra cosa que no fuera ella, ocupaba la mayor parte de su mente, en los momentos menos oportunos.
Como este.
La sala de conferencias se encontraba a rebosar de sus colegas y lo único que podía pensar era en la forma sensual de sus labios al moverse, como cada gesto de su mano, al explicar un punto, se volvia jodidamente caliente.
Vanessa era…joder, un juego prohibido al que no debia acercarse, no sin perder la cordura en el proceso, y otras cosas más importantes.
—Al pa