Era mi cumpleaños 27.
Todos mis cumpleaños anteriores los pasaba al lado de mi esposo, mientras que la familia Morgan también me festejaban con un rico pastel de moras, que el chef de la familia sabía que me encantaba. Pero ahora ya no tenía a mi esposo, ni tampoco tenía a mi Mathew , que pudiera hacer mis sueños realidad. Esta vez estaba en la casa de mis padres, mientras que el departamento que había pedido en Londres, aún no estaba listo para ser habitado.
Por la mañana me despierto, para de