Capítulo 38
Y mientras veía sus ojos grises, de inmediato puedo notar como algunas lágrimas se acumulan en sus ojos. Pero antes de que yo digiera algo, él me besa inesperadamente, juntando sus labios rechonchos con los míos. No podía negar que un beso de Mathew , te puede hacer callar de cualquier cosa que quiera hablar. Mis manos se acomodaron en su cara, pasándose varias veces mientras su piel se eriza. Después me mira a los ojos, demostrándome el poder sexual que el hombre emanaba y me compartía.

–Te amo
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