Rodé los ojos ya que sabía que Mathew no daría algún paso para atrás, así que tome la pastilla y la metí en mi boca, para después tomar el jugo y tomarlo. Mathew estaba realmente satisfecho por lo que había hecho.
–¿Estas feliz? –Pregunté sarcásticamente.
–El hombre más feliz. –Responde el joven con sensualidad, dejando la habitación.
Pero como sabía que no era necesario, guardé la pastilla en mi boca e hice la finta que me lo había tomado. Así que, al ver partir a Mathew, me dio la oportunidad