De inmediato supe que esta casa era de Mathew, puesto que el joven hombre era realmente atlético, un rasgo que lamentablemente no tenía. Y al entrar por dos enormes puertas de madera pesada, puedo darme cuenta que la casa estaba adornada con un toque moderno, mientras que también tenía un toque victoriano.
–¿Esta es tu casa? –Le pregunté a Mathew anonadada, mientras miraba los techos pintados con ángeles.
–Es nuestra casa. –Me afirma una vez más, para tomar con fuerza de mi mano y dirigirme hac