Mundo ficciónIniciar sesiónAl llegar a la habitación 214, Chloe sacó la llave de su bolsillo, abrió la cerradura y me empujó suavemente hacia el interior antes de cerrar la puerta de madera con un chasquido firme.
Dejé caer la mochila al suelo con un golpe seco que hizo vibrar la pequeña mesa de noche. Respiré hondo, dejando que mis hombros se cayeran por primera vez desde que salí de la cafetería. Este pequeño cuarto de doce metros cuadrados era mi único santuario real en el mun





