AIDEN
Los minutos pasan y comienzo a sentirme incómodo, Lilibeth viene con veinte minutos de retraso. La gente que invité de último momento y que ha aceptado venir, habla entre cuchicheos.
La madre de Lilibeth me mira con angustia, desde la muerte de su esposo, dejó de ser una perra que solo se interesaba por el dinero y ahora parece una mujer frágil que solo busca la aceptación de las demás personas a su alrededor. Me mira con una mezcla de vergüenza y rabia, porque si de mi hablan, cosa que n