KAIRA
Para cuando llego hasta donde están mis abuelos esperándome a las afueras del centro, mi corazón late desenfrenado, las lágrimas empujan fuerte, y, sin embargo, creo que lo que vi me sentó como una especie de liberación emocional. Mi abuela me sonríe mientras el abuelo está entretenido hablando con Jerry, uno de los vecinos.
—¿Sucede algo, cariño? —me pregunta la abuela desvaneciendo su sonrisa cálida.
Niego con la cabeza.
—No, nada, Aiden está ocupado, mejor nos vamos.
—Está bien, lo