Alberto
Él no tiene porqué tocarla y mucho menos sonreírle de esa forma, siento como la sangre me hierve de solo saber que otro hombre está junto con ella, mientras ella le sigue sonriendo al imbécil que acaba de entrar yo decido no quedarme acá para ver este espectáculo así que me levanto de la silla hecho una furia.
Camino a la salida y sin importarme que tiene que decir o hacer Montserrat el día de hoy en la empresa o cual era la dichosa pregunta salgo de ella ante la mirada atónita de todo