Alberto
Abro mis ojos y giró mi cuerpo para abrazar a la morena que pasó toda la noche conmigo.
—Ya hora de que te vayas, me tengo que ir a trabajar —susurro a su oído mientras ella solo deja salir un quejido, es tan sensual que me encanta y me provoca repetir cada vez que la veo.
—Otro poquito más, dale no seas malo, además es muy temprano para que vayas a la oficina, ¡Ven! Hagámoslo una vez más… No sabes cuanto me provocas, quiero probarte una y otra vez —dice tomando de mi cuello para despué