—¡Ya basta Mónica! No más. —No puedo creer que después de muchos años me encuentre jugando hacer competencias con Mónica, si eso solo lo solíamos hacer cuando estábamos juntos con nuestra madre pero aquí estoy tratando de comerme una enorme cuchara de comida para gatos, lo peor de todo es que Mónica ya lo logró y yo estoy aquí dudando si hacerlo o no, y lo más triste es el público que tenemos pues Carlos y Lilia no se cansan de gritar y gritar como si de esto dependiera la copa de la final de l