Monserrat
No puedo creer que mi cuerpo me traiciona, como es posible que haya dejado que Alberto me besara y que después se fuese de mi oficina sin ni siquiera pedir excusas, paso mis manos una vez más por mis labios y por más que trato de pensar en otra cosa no puedo así que prefiero irme a casa ya que por lo que veo no voy a poder concentrarme, tomo mi bolso y apagó el computador salgo de la oficina hacia el elevador dónde para mí desgracia al abrirse la puerta ahí está él y lo que más me lle