Punto de vista de Johnson
Las puertas de la sala de juntas se abrieron y Betty entró detrás de mí, con sus tacones resonando suavemente contra el suelo de mármol pulido. El sonido atravesó la sala, sutil pero imponente. Las cabezas se giraron instintivamente. Las conversaciones se acallaron y la curiosidad la siguió como una onda expansiva.
Se detuvo justo al entrar en la sala, con los hombros echados hacia atrás con demasiada rigidez, esbozando una sonrisa tensa y educada que no llegaba a sus