Todos los domingos eran suyos, pero ese día era una excepción, ya que había una reunión privada con una gran empresa para discutir una cooperación. Si algo salía mal, la responsabilidad sería completamente suya. Había trabajado arduamente para que la otra parte aceptara la reunión. Además, Andréi le había prometido un mes de vacaciones pagadas si lograba el éxito en la colaboración.
Si no hubiera oído hablar de su compromiso, habría descartado la idea de tomar un descanso y preferiría quedarse