Camila lo condujo hasta el comedor, donde todo estaba perfectamente dispuesto.
—No estaba segura de tus preferencias, así que preparé varios platos. No soy una chef experta, pero me esforcé para que al menos fueran comestibles—comentó, observando cómo Dylan miraba la mesa con sorpresa.
Ella apretó los labios para contener una risa. Al verlo así, decidió buscar un jarrón para las flores. Después de colocarlas con cuidado, la mesa se veía aún mejor con el colorido ramo en el centro. Nunca había r