Ojalá pudiera romper algo más… pero me abstendré. No quiero terminar en la cárcel.
—Ah... jaja. ¿Por qué no lo dejas mientras hablamos? —Andréi se ríe, pero noto un ligero temblor en su voz.
¿Está asustado? No planeo golpearlo. Aunque me tiente la idea, sé que no vale la pena.
El sol ya se ha puesto y es casi hora de cenar. El plato con galletas está vacío después de haberlo rellenado tres veces, y tampoco queda té. Ya no parece haber nada que discutir, al menos de mi parte. Si queda algo por t