Dylan sigue con su expresión seria, pero no puedo creer que haya soltado algo tan ridículo como "mascotas". Aunque no sé si lo dijo en serio o en broma, su comentario fue suficiente para desatar mi risa incontrolable.
Por favor, que haga algo, cualquier cosa, para salvarme de esta humillación.
—Está bien —responde Dylan finalmente, y antes de que pueda procesar lo que está pasando, se inclina y me besa.
¿Qué? ¿Un beso? Esto no era lo que esperaba, pero tampoco puedo decir que me disguste.
¡Esto