—Ah, la Srta. Sabrina dijo que va a preparar la mesa personalmente. Yo cumplí con gusto y la dejé hacer lo que quería. No es que sea bueno preparando comidas en casa. Sabes, mi esposa es la que lo hace por mí —dice Natan, riendo un poco.
Sacudo la cabeza al escuchar su risa. Es evidente que ama mucho a su esposa, y eso me da envidia. No estoy del todo segura de qué parte me genera celos, tal vez sea porque Natan tiene suerte de tener una esposa cariñosa, y parece que hay amor en su relación. O