—Está bien. No tienes que preocuparte por eso. Ya hice que la tía Alicia se encargara de ello de antemano, pero el jefe de los Welbourne se negó. Debió pensar que cambiaría de opinión cuando nos conociéramos en persona. Además, la familia Goldeney está en el caos incluso para importarle el problema de los Welbourne —respondió.
Me senté en mi asiento mientras fruncía el ceño.
—¿Caos? ¿Por qué es eso?
Dylan se encogió de hombros y se sentó a mi lado. Podría haber tomado el asiento frente a mí, pe