Simplemente hablamos en brazos del otro, y se sintió increíblemente bien. Ambos estábamos satisfechos. Esa noche me demostró algo importante: lo que sentimos el uno por el otro no se trata solo de lujuria, como aquella primera vez en que nos acostamos juntos. Aunque nuestra relación comenzó como una aventura de una noche, es innegable que, con el tiempo, hemos desarrollado sentimientos genuinos.
Dylan no es el mejor para expresar su afecto de manera abierta. Pero su forma torpe y persistente de