“Rafael”
Partí una rebanada generosa del pastel y la puse en un plato. Ellas me observaban sonrientes y dándose codazos. Dividí aquella rebanada en dos partes iguales y las transferí a otros dos platos. Puse un pequeño tenedor en cada uno y se los presenté a Giovana y a Hana.
—La primera rebanada es para ustedes dos, porque las amo a las dos, de formas diferentes, pero ambas ocupan por igual mi corazón y nunca voy a poder elegir entre ustedes. Así que, aprendan a compartir.
Ellas se miraron,