"Rafael"
Terminé las conferencias que tenía que hacer y realicé los pagos a mis proveedores. Miré el escritorio organizado y sin pendientes, y sonreí. Ya podía ir a buscar a esa loca de Hana, ya que la terca no iba a venir a bailarme, al menos no hoy. Me levanté, tomé mi celular y, cuando estaba rodeando el escritorio, mi jefe de seguridad abrió la puerta.
—¡Jefe! —asomó la cabeza en la oficina con una sonrisa, así que no debía ser nada malo—. ¿Recuerda a esa pequeña que salvó de su exnovio?