"Hana"
Tuve una mañana de cumpleaños perfecta con mi psicogato. Me llevó de vuelta a la cama y me dio un buenos días más que delicioso y solo salimos de la cama porque sonó el interfono.
—¿Puedes atender la puerta, mi loca? Es el mensajero del edificio. —pidió Rafael y ya desconfié de aquello, él nunca pedía que ninguna de nosotras abriera la puerta, él mismo salía de donde estuviera y atendía.
—¿Mandaste a entregar algo para mí? —entrecerré los ojos y él sonrió.
—¡No arruines la sorpresa! —