"Hana"
Rafael se quedó sentado cerca de mí hasta el final de mi jornada. Después de que conversamos llamó a Rubens y le contó todo lo que había pasado. Rubens se puso muy tenso y empezó a insistirle en que él también necesitaba un guardaespaldas, pero Rafael era un terco.
—Jefe, mi morena anda contigo para arriba y para abajo, fue una suerte que estuviera con Rai hoy. Y ahora estás con la mano lastimada, necesitas un guardaespaldas. —Rubens estaba insistiendo otra vez.
—Tienes razón. Rubens,