"Frederico"
Ya había vuelto a mi celda, pero todavía estaba con muletas y con la pierna enyesada. Por lo menos me cambiaron de pabellón y ya no estaba con esos sádicos que me dejaron así ni con Domani, que había aceptado que era el florero y ahora era la perrita de Ferrolho y hacía todo lo que él mandaba. Pero yo no, no tenía vocación para ser perrita, lo que me gustaba de verdad era sembrar el terror y si Hana estaba pensando que me había olvidado de ella, mejor para mí, porque cuando acabara