“Rafael”
La miré sobre mi escritorio de trabajo, y la imagen era aún más linda en persona de lo que me había imaginado. Esa mujer no tenía idea del poder que ejercía sobre mí. Vi el momento exacto en que soltó su indecisión para agarrarme, y eso era justo lo que yo quería: que se decidiera a tomarme de una buena vez. Volví a besarla, desesperado por cada centímetro de ella, por cada suspiro y gemido, loco por ver esos ojos rasgados en blanco por el placer.
—Mi loquita hermosa, voy a besarte to