"Melissa"
Estaba muy orgullosa de Fernando, mantuvo su palabra y sus principios. Admiraba eso, pero todavía no había digerido a esa lagartona y si se aparecía en mi camino otra vez le enseñaría una leccioncita. Acababa de lavarme los dientes cuando sonó el timbre.
—¿Otra vez? Mañana agitada, ¿quién será? —Me dije a mí misma y fui hacia la puerta, resoplando cuando miré por la mirilla. Abrí la puerta y encaré a ese hombre.
—Melissa, discúlpame, pero me gustaría intercambiar unas palabritas con