"Leonel"
¡Pero qué infierno! Cuando ese portero imbécil me llamó pensé que era mi gran oportunidad de poner las manos sobre la bastardita. Me dio toda la información de la entrada de servicio y hasta me dio la llave que abría la puerta de servicio de su departamento. No había forma de que saliera mal, ¡pero salió! Solo que no sabía cómo.
Tan pronto como salí de ese elevador noté el movimiento policial y escuché al policía interrogando al portero. Entonces me escondí en el cuartito del conserje