"Ricardo"
Después de que salimos de la casa de Patricio, llevé a Anabel a casa y la llené de cariño y cuidado. Necesitaba saber que era amada y querida y me esforcé al máximo para que se sintiera así y logré sacar las preocupaciones de su cabeza, al menos esa noche. Pero en la mañana siguiente ya estaba distraída y cabizbaja de nuevo.
—Chica bonita, ¿qué pasa? Comparte conmigo lo que te está dejando así. —La saqué de la silla donde estaba sentada a mi lado, la puse en mi regazo y acaricié su cabello.
—Todo lo que pasó ayer me preocupa, Rick. —Suspiró. —Son personas malas y me odiaría si por mi culpa le hicieran daño a cualquiera de ustedes, ¡pero especialmente a ti! —Tocó mi rostro con cuidado. —Y mira cómo te dejó el ojo. No deberías haberte puesto en frente.
—¿Y dejar que ese monstruo te tocara, Ana? ¡Jamás! Siempre me voy a poner en frente para detenerlo. ¡Faltaba más, darle un puñetazo a una mujer, con la violencia de una patada de caballo encima! ¡No, no! ¡Lo mato antes de que