"Ricardo"
—¡Buenos días, chica bonita! —Apreté aún más mis brazos alrededor de Anabel y le di un beso en su cuello.
Se estiró como una gatita mimosa y se volteó, mirándome con los ojos somnolientos y una sonrisita adorable. Habíamos pasado un buen tiempo en la casa nueva el día anterior e hicimos millones de planes. Hablamos sobre la decoración y Anabel decidió cómo lo haría y a quién le pediría ayuda. Ya estaba ansioso por mudarme.
—¡Buenos días, corazón! —Pasó la mano por mi cuello y me jal