- Por fin sales, ven a desayunar- con una voz cálida, él comienza a servir la mesa para luego sentarse.
- Gracias, todo está muy rico- sonriéndole.
- Que bueno que te gustes, puedo ser un buen esposo- mirándole a los ojos, ella se sorprende, pero no quería mostrarlo así que le dice – Max, cállate y come-con una voz seria, pero él nota que sus orejas están rojas, haciendo que sonría.
El celular de él comienza a sonar y ella lo ve, - No vas a contestar – le dicen mientras come, él se va a un lado